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La belleza atemporal

¿Cómo defines la belleza atemporal?

Es aquella que se tiene a cualquier edad por dentro y por fuera. Una belleza que trasciende el tiempo y las tendencias. Segura, sencilla, sana y, con el paso del tiempo, se convierte en una belleza madura con gracia, gratitud y sabiduría.

 

¿Cuál es tu objetivo al realizar tratamientos faciales?

Como profesional, quiero que al acabar sus tratamientos mis clientes disfruten de una piel sana y radiante y una cara tonificada con un aspecto natural. Les ayudo a corregir los descuidos pasados y a disminuir los signos del envejecimiento de la manera más natural y respetuosa posible para la piel.

 

¿En qué se diferencia tu tratamiento de los que realizan otros esteticistas?

Mis protocolos están muy influenciados por mis antecedentes culturales. Soy china-filipina-estadounidense y llevo casi veinte años viviendo en Barcelona. Cuando creo mis tratamientos faciales, busco la innovación y tendencia de EEUU, a la que añado los valores europeos de “clean beauty” y los rituales asiáticos de belleza holística.

 

Danos un ejemplo.

Mi tratamiento facial con microcorrientes es un ejemplo de ello. Es una tecnología inventada por los estadounidenses, pero nuestro protocolo tiene en cuenta los puntos de acupuntura en la cara para ofrecer resultados excepcionales.

 

¿Qué son las microcorrientes?

Son, sin duda, la mejor alternativa natural al Botox y a otros métodos no quirúrgicos para retrasar los signos del envejecimiento.

Un método que ayuda a corregir, minimizar y retrasar los signos múltiples del envejecimiento a través de estimulación eléctrica cargando los músculos de energía, tonificando la flacidez facial y reduciendo las líneas finas de expresión, así como aumentando la hidratación y añadiendo luminosidad al cutis.

Sin duda, usted saldrá del The Pink Peony con una sensación de frescura, y vitalidad, como si su sistema celular y nervioso hubiera cobrado vida, hubiera rejuvenecido.

 

¿Duele la aplicación de microcorrientes?

Los tratamientos son indoloros. Imitan las corrientes eléctricas naturales que recorren nuestro cuerpo, así que la mayoría de la gente no siente nada. Como máximo, durante el tratamiento, se puede llegar a sentir un ligero hormigueo o un sabor metálico en la boca si tiene implantes dentales.

 

¿Realmente necesito un tratamiento con electricidad en la cara?

A medida que envejecemos, los impulsos eléctricos que recorren nuestro cuerpo se debilitan. Se reduce la reacción química que mantiene la salud de nuestra piel y la fuerza de nuestros músculos. Como consecuencia de ese envejecimiento se observa en todos nosotros cierta atrofia muscular, un colapso de la estructura de la piel y la consecuente pérdida de elasticidad.

La terapia de microcorrientes complementa los circuitos eléctricos naturales del cuerpo y lo ayuda a regenerarse y retrasar el proceso de envejecimiento. Se estimulan y mejoran la producción de colágeno, de elastina y de trifosfato de adensonina (ATP), así como aumentan la circulación sanguínea y el drenaje linfático, acelerando la curación de la piel y eliminando las toxinas que tengamos.

 

¿A qué edad se recomienda empezar un tratamiento de microcorrientes?

Yo recomiendo empezar con 25 años, en el momento en que nuestra piel empieza a perder el 1% de colágeno cada año.  Pero hemos visto resultado impresionantes con clientes que empiezan los tratamientos con más de 60 años.

 

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